En el autobus
Aquella tarde salí de trabajar como cualquier otro día, con ganas de olvidar todos y cada uno de los problemas y deseando llegar a casa para no hacer absolutamente nada, bueno quizá una buena ducha. Me dirigí a la parada del autobús y como era costumbre estaba especialmente abarrotada, pero tuve suerte de estar de los primeros y conseguí un buen sitio, casi al final, al lado de una ventana.
Una vez acomodado una joven preciosa se sentó al lado mio, no pude evitar fijarme en su escote que, insinuante, dejaba imaginar unos hermosos pechos cubiertos por un bonito sostén que se trasparentaba por su blusa. Bajé la mirada hacia sus hermosas piernas y vi una pequeña faldita que dejaban al descubierto unos muslos delgados y bien contorneados, todo un gran paraíso para la vista...[seguir leyendo]
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